La tercera barrera— la palabra malentendida
La tercera barrera al estudio es la más importante de las tres. Esta tercera barrera es la palabra malentendida. Las definiciones malentendidas o palabras sin definir pueden impedir completamente la comprensión de un tema e incluso puede causar que se abandone totalmente.
| La tercera barrera - y la más importante– la palabra malentendida
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(1) Si una persona encuentra dificultades con lo que lee,
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(2) habrá una palabra malentendida antes en el texto. Debe regresar y localizar la palabra.
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(3) Cuando busca la palabra en un diccionario y la define, |

(4) la dificultad desaparece y puede progresar.
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Este hito en el campo de la educación tiene una gran aplicación, pero todos los educadores en la historia la pasaron por alto.
Pasar por alto palabras para las que no se tiene una definición apropiada le produce a uno una clara sensación de estar en blanco o una sensación de agotamiento. La persona tendrá una sensación de "estar ausente" y comenzará a tener una especie de histeria nerviosa. Estas son manifestaciones distintas de las experimentadas con las otras dos barreras.
Un lector que llega al final de la página sólo para darse cuenta de que no recuerda lo que acaba de leer está experimentando el fenómeno de las palabras malentendidas, y siempre se encontrará una o más palabras malentendidas inmediatamente antes de que el material se quedara en blanco en su mente.
La barrera de las palabras malentendidas es mucho más importante que las otras dos. Determina la aptitud y la falta de aptitud. Una persona puede tener o no talento como pintor, pero su capacidad de realizar la actividad de pintar depende de las definiciones. Hay una o varias palabras en el campo de la pintura o del arte que la persona que es inepta no definió o comprendió, y a esto le siguió la incapacidad de pintar. Lo mismo ocurre en cualquier empeño. Y significa que restablecer la capacidad de realizar una actividad en cualquier situación dada depende en no poca medida de comprender los términos asociados con esa situación.
Por lo tanto, también en las relaciones humanas, el intercambio de ideas entre las personas depende principalmente de palabras y símbolos. Estos pueden ser escritos o hablados. Los sonidos, las imágenes, las emociones y las asociaciones pasadas también forman parte de esto. Aunque existen muchos tratados relacionados con el desarrollo y el significado de las palabras, se ha dedicado poca atención al efecto de las palabras o las consecuencias de su uso incorrecto o falta de comprensión.
Lo que no se consideró o apreció antes de que L. Ronald Hubbard desarrollara la tecnología de estudio es que el flujo de ideas en cualquier mensaje o campo de aprendizaje puede bloquearse con las palabras o símbolos malentendidos, suprimiendo aun más el entendimiento o la comprensión a partir de ese momento. Además, las palabras malentendidas pueden actuar de tal forma que generen ignorancia, apatía y rebeldía en las aulas y reducir la productividad en el trabajo.
Este descubrimiento tan amplio se aplica a cualquier esfera, y abre por completo las puertas a la educación.
A partir de estos fundamentos surge una tecnología precisa de aplicación que permite que alguien desentrañe cualquier tema que esté tratando de aprender. Esta tecnología incluye métodos exactos para resolver el propósito de comprender un curso de estudio, procedimientos para identificar y corregir cada una de las tres barreras, métodos para enseñar a los estudiantes a corregirse a sí mismos y que aprendan a su propio paso, y nuevos enfoques para la enseñanza de la gramática, con el propósito de llevar al estudiante a la comprensión totalmente conceptual de los materiales que lee.